Los postres funcionan no solo como un tipo de alimento sino como una sofisticada construcción estética de placer, satisfacción, deseo, y una visión reflexiva de nuestra propia percepción del éxito. Partiendo desde esta definición, mi interés se aloja en todo aquello que conforma la iconografía del postre, como una manera de jugar con conceptos involucrados en la definición de lo que somos hoy en día.
volver