Uno de los espejos más nítidos de la sociedad contemporánea son el enorme número de imágenes que componen nuestra vida diaria. Estas imágenes llevan tras de si, conceptos que a modo de rompecabezas o puzzle hablan de lo que somos y de lo que queremos llegar a ser. Este tipo de iconografía despierta mi interés, pues en ella y en sus descontextualizaciones se puede hallar algo de esa objetividad... universalmente subjetiva en nuestra percepción.
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